El IVA, impuesto al consumo, es injusto y, en gran parte, inútil. Injusto porque pagan lo mismo los que más tienen y los que menos tienen. Inútil, en gran parte, porque desanima el consumo y, por tanto, se recauda menos. Cada subida de este impuesto se compensa con menos recaudación y, además, con un aumento de los pagos en los que se acuerda hacerlos “sin IVA”.
La reciente decisión del actual gobierno es, por tanto, injusta y, en gran parte inútil, agravando aún más la situación. Pero es, por añadidura, un atentado contra las bases mismas del progreso y del bienestar de las gentes: la educación y la cultura.
La mayor parte del IVA sobre el consumo cultural pasará en setiembre del 8% al 21%, un incremento insólito de más del 160% que sólo a un gobierno desaprensivo, inmoral y a la deriva se le puede ocurrir.
Es cierto que el IVA del 4%, que se aplica a la fabricación, venta y consumo de libros, no varía, pero no es menos cierto que la capacidad de compra, drásticamente deteriorada por el descomunal aumento en cultura, va a retraer la lectura y, por consiguiente, va a perjudicar todos los ámbitos del conocimiento, formación y actividades intelectuales, que son la siembra del futuro.
El IVA debería desaparecer completamente; abolirlo con la única excepción de algunos productos de lujo que solamente consumen los que más tienen: automóviles de alta gama, joyas, yates y embarcaciones de recreo, etc.
El IVA debe desaparecer porque es discriminatorio, nefasto y contraproducente que se aplique un impuesto de este género a bienes de consumo básico, como los alimentos, vivienda, medicina, ropa y calzado, educación y cultura.
Y, sin embargo, sube y sube sin freno en nuestro país.
¡ España va mal ¡
Para más información y detalles cuantitativos, recomendamos el artículo de El País del domingo 22 de julio de 2012, qué también puede leerse en la edición digital en Un grito #lacultura