30 de noviembre, 2025
El pasado día 30 falleció nuestro socio y amigo Prudencio Ibáñez, destacado editor de Música que tanto hizo en favor de la difusión de la Historia de la Música y de la Musicología.
A inicios de la década de 1970, co-fundó la Editorial Alpuerto, entidad que pronto se convirtió en un referente imprescindible para musicólogos, estudiosos, profesores, autores, investigadores y estudiantes.

Cuando, a principios de 2010, un grupo de personas preocupadas por la difusión de la cultura en España, pensamos en erigir una entidad que impulsara la edición de libros, pensamos en proponerle a Prudencio su participación, aunque habíamos sabido de su intención de irse retirando de la cotidianeidad profesional. No obstante, nuestra idea fue la de contar con Prudencio como asesor interno, sin implicación directa en el día a día. Creíamos, y no nos equivocamos, que su experiencia significaría contar dentro de la Junta de Socios, con un miembro al que podríamos acudir en aquellos casos en que nos surgieran dudas o en que precisáramos de la “sabiduría” de quien había dedicado tantos años a la edición musical, aunque nuestra editorial abordara también otros campos, como la HISTORIA pura o la HISTORIA DE LA CIENCIA.
Algunos de nosotros habíamos colaborado con Prudencio en relación con la Sociedad Española de Musicología y habíamos co-publicado algunos libros en el marco de las investigaciones boccherinianas centradas en la conmemoración del bicentenario de la muerte del compositor italo-español.
Así fue cómo, aprovechando un viaje a Madrid, tuvimos un encuentro con Prudencio en el que le hablamos de la idea de erigir una editorial en la que la Música iba a tener un espacio destacado, y le propusimos su colaboración como socio y como mentor, proposición que aceptó gustosamente, confirmándonos su inminente jubilación, por lo cual, nos hizo saber que colaborar con nosotros le permitiría no desvincularse del todo ni de la edición ni de la música.
Prudencio nunca dejó de atender a nuestras demandas, preguntas y asesoría en general, y cada año estuvo atento a participar en las Juntas, auque fuera mediante delegación de voz y de voto, y sus consejos fueron siempre acertados y esclarecedores.
Aunque el paso del tiempo nos fue permitiendo disponer de nuestra propia experiencia, el hecho de contar con él nos ha proporcionado una permanente seguridad y confianza. Su muerte, por tanto, nos deja un vacío que llenaremos, en parte, gracias a sus aportaciones durante todos estos años.
Nos unimos al dolor de su familia y siempre le tendremos presente.
